¿Cómo dejar de estar tristes? Tomás de Aquino responde...

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Santo Tomás de Aquino


Tomás de Aquino es conocido por su aportación a la filosofía escolástica, y más concretamente al conocido como periodo de apogeo en el siglo XIII. El filófoso destaca por dar con la solución al problema de las relaciones Fe-Razón que adoptará más adelante la Iglesia católica. Tomás de Aquino defiende la existencia de una única verdad a la que se pueden acceder por dos caminos convergentes. El objetivo final de todo conocimiento es Dios y podemos llegar ya él mediante la revelación o la razón. Más allá de la interesante síntesis entre la filosofía aristotélica y los dogmas cristianos que este realiza, son menos conocidos los consejos del teólogo "para dejar de estar tristes" y de los que vamos a hablar hoy.

Para Tomás de Aquino la tristeza es "una pasión del alma de la especie del dolor" pero que a diferencia del dolor externo como el que por ejemplo se nos produce al darnos con el pie con la pata de una mesa, este es un dolor interno. Este dolor anímico procede de la frustación de un deseo, la pérdida de un bien o la presencia de un mal. La tristeza, dice Tomás, puede producir en nosotros numerosos efectos: acapara nuestra atención, nos priva de la facultad de aprender o consume nuestro ánimo hasta el punto de impedirnos acciones básicas del día a día. Partiendo de esto, plantea cinco remedios para evitar o aliviar la tristeza:

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Dentro del catolicismo, se propugnan todavía los cinco
remedios del filósofo escolástico.

         1. LA DELECTACIÓN (lat. delectatio)


La delectación es un término que se utiliza para referirse a cualquier clase de placer, desde los corpóreos (como el de una buena comida) hasta los más espirituales (como por ejemplo el de adquirir conocimiento leyendo esta entrada). Sabiendo esto, el religioso considera que este término es lo contrario a la tristeza: mientras que la tristeza implica la tensión del alma que va en contra del apetito, la delectación es el reposo de dicho apetito. Podemos deducir por tanto, que la ejecución de cualquier placer va a reducir nuestra pena.

         2. EL LLANTO

Según Tomás de Aquino llorar nos ayuda a aliviar la tristeza por dos motivos:
  • Llorar es algo así como sacar hacia fuera aquello que llevamos dentro y por tanto, disminuye nuestro dolor interior. ¿A quién no le ha pasado que el no llorar implica encerrar nuestro dolor hasta llegar a un punto en el que explotamos?
  • Llorar parece lo propio de la persona triste, es lo natural. Por ello considera que tiene algo de deleitable al aliviar nuestra pena. En relación al primer remedio, todo placer reduce la tristeza.

        3. LOS AMIGOS

De la misma manera que al llevar una carga entre varios, esta se lleva mejor al tener cada uno que llevar menos peso, compartir una tristeza con un amigo íntimo aligera nuestra carga emocional. Añade que además, al ver que nuestros seres queridos se entristecen con nosotros, entendemos que nos quieren y dado que saber que alguien nos ama es un placer (algo deleitable) esto alivia también nuestra pena.

        4. LA CONTEMPLACIÓN DE LA VERDAD

El conocimiento de la verdad es considerado como el mayor placer al cumplir nuestros deseos más profundos y al hacer que nuestro intelecto cumpla con su objetivo. Esto es una actitud deleitable que aumenta cuando mayor sea el amor de alguien por la verdad. Relacionándolo con la introducción de esta entrada, debemos considerar que Santo Tomás se refiere en gran medida al objetivo final de todo conocimiento, Dios.

         5. DORMIR Y BAÑARSE

El quinto remedio es seguramente el más cómico, al considerar que el sueño y un buen baño pueden aliviar la tristeza. El filósofo considera que estas dos acciones son deleitables, y como todo placer mitiga nuestro dolor interno, se puede considerar perfectamente como método. Resulta necesario en este punto recalcar que Tomás elabora estos puntos para ALIVIAR, no para hacer desaparecer. Evidentemente, no por una buena siesta y un buen baño vamos a convertirnos en seres felices de manera plena, pero si que en cierto modo nos relajará.

También es interesante mencionar la visión poco dualista en el sentido platónico-cartesiano de Tomás de Aquino. Cuerpo y alma forman una unidad que lo que afecte a uno, afecta al otro. Así el dencanso del cuerpo puede por ejemplo, aliviar nuestra alma.

Referencias





Comentarios

  1. Interesante entrada, Victor. Ahora tendrás tiempo para el blog :( y yo para leerlo. Paciencia.
    Saludos

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